Lo que mueve a cada uno de nuestros terapeutas día a día

Misión y visión

Misión

Ayudar a las personas con dificultades mentales severas a encontrar el equilibrio personal, a través del autoconocimiento, el manejo de sus fortalezas y la recuperación de su autoestima.

Visión

Crear una relación de confianza con los usuarios, basada en el apoyo y la motivación, para que logren hacer cambios duraderos y enfrenten sus problemas emocionales, a menudo originados por traumas del pasado.

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Valores

Honestidad: Ser siempre claros y transparentes con los pacientes.

Confidencialidad: Respetar y proteger la privacidad de la información compartida por los pacientes.

Humildad: Buscar siempre las mejores soluciones para ayudar a los pacientes.

Trabajo en equipo: Colaborar tanto con los usuarios como con otros profesionales para lograr mejores resultados.

Perseverancia: Ser constantes en el apoyo a los pacientes, ayudándoles a lo largo de su proceso de recuperación.

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Misión y Visión

Valores

Psicólogos y terapeutas unidos por un enfoque integral, un bien común

ERET plantea un enfoque holístico e integral para tratar los trastornos mentales y las adicciones, centrándose no solo en la persona, sino también en su entorno social y familiar.

El centro promueve un ambiente seguro y de confianza para que los usuarios puedan sanar, aprender a manejar sus emociones y recuperar el control de sus vidas.

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ERET, nace de la experiencia y de la intervención con personas que pasan por la vida invisibilizados, a veces como fantasmas entre el dolor, con heridas emocionales abiertas en canal. Carencias que rompen el alma, como las alas que son cercenadas en la infancia entre la inocencia y la necesidad de protección.  La sensibilidad en estas situaciones permite una sinfonía interna, la que se requiere de escuchar las notas que cosen los acordes emocionales y la empatía como una realidad sensible y conectora.

Desde nuestra experiencia en intervención clínica de adicciones, trauma y psico-patologías, constatamos que las personas nacemos vacías, y se va llenando con nuestras experiencias, educación, etapas de ciclo vital y nuestras relaciones, que nos determinan aquello que somos y nos condicionan la forma de poder vivir la vida. Donde nuestra niñ@ interna no es cuidada, la carencia se intensifica y nuestra felicidad o hedónica se ve frustrada generando: 

“la niñ@ interna, esa presencia entre la inocencia y la ingenuidad que determina la mirada auténtica de las personas. Donde la vida, es la suma de la existencia más el cúmulo de las experiencias.”

Efectivamente, nacemos en bruto. Sentir el calor del recuerdo de unos padres buenos puede ser bellísimo. Porque hay padres que quieren solo que sus hijos sean buenos hijos y sin embargo los hijos podrían pedirles que fueran buenos padres.

La intervención sistémica y la terapia familiar considera imprescindible el trabajo del vínculo, como el medio que permite la elaboración de una seguridad que ayuda a crear una personalidad, como el resultado de la negociación entre las cualidades temperamentales o innatas del niñ@ (sensibilidad, sociabilidad, cambios de humor…) y las experiencias que el niño en desarrollo afronta tanto en el seno de su familia como con sus compañeros. 

La herencia genética tiene un profundo impacto sobre nuestro desarrollo, determinando las características innatas de nuestro sistema nervioso y el modo en que reaccionaremos con las otras personas.

Por su parte, la experiencia también influye directamente en el desarrollo infantil, ya que es capaz de activar demasiados genes y, en consecuencia, de modular nuestra estructura cerebral. En este sentido, la oposición entre naturaleza y cultura es falsa porque, para el desarrollo optimo de los niñ@s, la naturaleza (la genética) necesita de la cultura (la experiencia).

De ese modo los genes y la experiencia colaboran estrechamente para llegar a modular quienes somos. Por eso es tan interesante la mirada de la epigenética, la modificación genética como consecuencia del medio en el que se encuentra el individuo.

Valores que guían a nuestros terapeuras psicológicos

Para ayudar a estas personas se ha de plantear una visión y acompañamiento desde los diferentes ámbitos de intervención, como fórmula para poder acompañar el sufrimiento humano mediante los principios de apego fundamentales para el desarrollo del niño interno herido.

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ERET considera imprescindible como modelo de intervención: 

Sintonía
la armonía entre el estado interno de los padres y el estado interno de los hijos suele ser alcanzada cuando unos y otros comparten de manera continua las señales no verbales.

Equilibrio
la sintonía con el estado de los padres permite a los hijos equilibrar sus propios estados corporales, emocionales y mentales.

Coherencia
es el sentido de integración que alcanzan los niños cuando, en relación con los adultos, experimentan conexión interpersonal e integración interna.

Se tratan de las tres patas de la silla, que deben pues estar equilibradas y no es posible entenderlas sin la mirada compleja relacional. La armonización de las tres se produce además secuencialmente, puesto que difícilmente podemos entender a una sin las otras.

ERET, se fundamenta en un modelo de intervención fundamentado en: Vínculo, trabajo personal y grupal; todo ello, acompañado de una intervención familiar como línea transversal y posibilitadora al cambio.