la paradoja del solo por hoy
16 de mayo de 2026 · CENTRO ERET

La paradoja del “solo por hoy”

Hasta los años 30 del pasado siglo, no había cura para el alcoholismo.

Cuando la adicción era una condena

Las personas alcohólicas acababan en asilos o en manicomios debido a su mala salud física y al deterioro de su salud mental. Vistos como borrachos, degenerados, sin falta de voluntad, que bebían por egoísmo. Muchos morían solos, abandonados por sus seres queridos y por la sociedad.

El encuentro que cambió la historia

La historia de Bill W fue el primer rayo de luz en este panorama tan sombrío. Era un corredor de Bolsa de Nueva York, había sido un gran talento en las finanzas de joven, ganando un gran prestigio económico y social.

El derrumbe de la Bolsa en el 29 y la depresión económica posterior le afectaron mucho. Empezó a beber, e incluso tuvo que ser hospitalizado por el desgaste que presentaba, ya que era un alcohólico desahuciado. Pero en su búsqueda para lograr la sobriedad, había observado que sus deseos de beber disminuían cuando trataba de ayudar a otros «borrachos» a permanecer sobrios.

Después de una de sus recaídas, recordó que un amigo, Ebby, había dejado de beber gracias a unas sesiones del Grupo Oxford, gestionadas por personas no alcohólicas, pero que ofrecían una visión espiritual de la recuperación. Gracias a su amigo, él también dejó de beber e intentó ayudar a otros, pero fracasó.

En una de sus misiones, buscó en Akron en 1935 al Dr. Bob S., un cirujano alcohólico que también había tenido contacto con el Grupo Oxford, aunque no había logrado la sobriedad.

Bill estuvo conversando largas horas con él tratando de convencerlo de que el alcoholismo era una enfermedad de la mente, de las emociones y del cuerpo. Estas charlas ayudaron al Dr. Bob a recuperarse y juntos plantearon cómo ayudar a otros.

Trabajando juntos, descubrieron que su capacidad para permanecer sobrios estaba muy relacionada con la ayuda y el estímulo que podían dar a otros alcohólicos, así como con compartir entre ellos su experiencia.

De este modo nació el “solo por hoy” y Alcohólicos Anónimos, donde un enfermo era capaz de ayudar a otro enfermo a lograr la sobriedad. De estas experiencias surgió el libro Alcohólicos Anónimos, publicado en 1939, con una serie de pasos para abandonar el consumo. El movimiento se extendió por todo el mundo tomando como nombre el del propio libro.

El poder de ayudar a quien sufre lo mismo

Lo que resulta paradójico es que un enfermo ayuda a otro enfermo a superar su adicción mediante la escucha activa, la empatía y la ausencia de juicio, a través de su propia experiencia y reflexión.

Con la abstinencia de beber “solo por hoy”, se recuperan el respeto y la autoestima, con el apoyo de otras personas de la comunidad en las que se ve reflejada la propia experiencia y el camino de superación. Gracias a ello, llega la recuperación emocional, cognitiva y espiritual.

Hoy, la base del tratamiento de las adicciones sigue siendo muy similar: el respeto a la persona, la motivación para el cambio mediante la escucha activa, el apoyo para superar heridas emocionales y trastornos mentales, y una comunicación sincera con los seres queridos y con otras personas que atraviesan situaciones similares.

En ERET creemos que, en la rehabilitación, un pequeño paso supone un gran cambio a mejor. La recuperación está llena de pequeños avances en la dirección correcta y, como ocurre con el “solo por hoy”, esos momentos de crecimiento personal se convierten en el mejor faro para lograrlo.

Da hoy el primer paso. CONTACTA CON NOSOTROS y descubre cómo podemos ayudarte.